domingo, 6 de agosto de 2017

Esquema de trabajo

Les comparto un esquema general de trabajo, sobre la ivestigacón que pretendo empreder, aqui mas detalles del mismo, aunque las ideas aun no estan muy concretas, se puliran sobre la marcha...



Falta de seguimiento a los proyectos de pequeñas y medianas empresas
Problemática: la falta de seguimiento de los proyectos para pymes, es una de las principales causas del fracaso de los mismos, en muchas ocasiones existe una mala organización de los grupos de trabajo y sobre todo a las personas que se les propone el proyecto no tienen metas establecidas o precisas lo cual ocasiona un desinterés por concluirlo, o no se otorgan los recursos necesarios para desarrollar el trabajo (asesoría técnica, reuniones, monitoreo, material de campo, etc.)
Objetivo general
Proponer servicios de seguimiento a proyectos de pequeñas y medianas empresas tomando como base metodologías de PyMEs exitosas.
Objetivos específicos
Realizar un estudio de zona para tener un panorama de las pequeñas y mediana empresas que han fracasado por la falta de seguimiento de los proyectos y poder evaluar las que han tenido éxito.
Hacer un análisis de las pequeñas y medianas empresas que han tenido éxito y tomar como ejemplo los métodos utilizados para proponer un modelo más adecuado que se pueda implementar en la PyMEs.
Disminuir el índice de fracasos en las pequeñas y medianas empresas por falta de seguimiento a los proyectos.


jueves, 3 de agosto de 2017

Estudio en Escarlata



Buen día, en esta entrada les voy a compartir un escrito de los apartados seleccionados de la novela de Sir Conan Doyle “Estudio en escarlata” para describirles puntualmente los pasos que siguió Sherlock Holmes para llegar a las conclusiones que expuso y por qué fueron distintas a las elaboradas por Scotland Yard.


Sherlock Holmes llegó a la casa y empezó por examinar la carretera, descubrió las huellas de un carruaje, dedujo, por sus investigaciones, que el carruaje había estado allí en el transcurso de la noche. Por lo estrecho de la marca de las ruedas reconoció que no se trataba de un carruaje particular, sino de uno de alquiler. Fue ése el primer punto que anotó. Avanzó luego por el sendero del jardín, se fijó que se trataba de un suelo de ardua, extraordinariamente apto para que se graben en el mismo huellas. (Para él en la ciencia detectivesca no existe una rama tan importante y tan olvidada como el arte de reconstruir el significado de las huellas de pies). Descubrió las pisadas de los guardias y vio también la pista de dos hombres que habían pisado primero el jardín. Así fabrico su segundo eslabón, que informa de que los visitantes nocturnos habían sido dos, uno de ellos notable por su estatura (calculado por la longitud de su zancada) y el otro elegantemente vestido, a juzgar por la huella pequeña y elegante que dejaron sus botas. Esta última deducción la confirmó al entrar en la casa.
Al entrar a la casa encontró al hombre bien calzado. Por consiguiente, dedujo que, si había existido asesinato, éste había sido cometido por el individuo alto. El muerto no tenía heridas en su cuerpo, pero por la expresión agitada de su rostro le proporcionó la certeza de que él había visto lo que le venía encima. Para ello Sherlock Holmes tenía sus deducciones: las personas que fallecen de una enfermedad cardíaca, o por cualquier causa natural repentina, jamás tienen en sus facciones señal alguna de emoción. El detective olisqueó los labios del muerto para llegar a la conclusión de que se le había obligado a ingerir un veneno. También dedujo que le habían obligado a tomarlo por la expresión de odio y de temor que tenía su rostro. Para llegar a este resultado utilizó el método de la exclusión, porque ninguna otra hipótesis se ajustaba a los hechos. La interrogante que se le presentaba era sobre el móvil. Éste no había sido el robo, puesto que no le habían despojado de nada. Se preguntaba si se trataba de política o mediaba una mujer, por lo cual dedujo lo siguiente: Los asesinos políticos tienen por costumbre darse a la fuga en cuanto han realizado su cometido.
Este asesinato, por el contrario, había sido llevado a cabo de un modo muy pausado, y quien lo perpetró había dejado huellas suyas por toda la habitación. Ofensa que exigía un castigo tan metódico era, por fuerza, de tipo privado, y no político. Estaba seguro de que aquello era una alianza. Pero la cuestión quedó zanjada al encontrarse el anillo. Sin duda alguna, el asesino se sirvió del mismo para obligar a su víctima a hacer memoria de alguna mujer muerta o ausente. En este punto fue cuando Sherlock Holmes preguntó a Gregson si en su telegrama a Cleveland había indagado acerca de algún punto concreto de la vida anterior del señor Drebber. Procedió a continuación a escudriñar con mucho cuidado la habitación, y el resultado le confirmó la estatura del asesino, y los detalles adicionales referentes al cigarro de Trichinopoly y a la largura de las uñas. Al no ver señales de lucha, llego a la conclusión de que la sangre que manchaba el suelo había brotado de la nariz del asesino, debido a su emoción. Pudo comprobar que la huella de la sangre coincidía con la de sus pisadas.
Según sus experiencias es cosa rara que una persona, como no sea de temperamento sanguíneo, sufra ese estallido de sangre por efecto de la emoción, y por ello aventuró la opinión de que el criminal era, probablemente, hombre robusto y de cara rubicunda. Los hechos demostraron que estaba en lo correcto. Holmes Telegrafió a la Jefatura de Policía de Cleveland, circunscribiendo la pregunta a lo relativo al matrimonio de Enoch Drebber. La contestación fue terminante. Con anterioridad había acudido Drebber a solicitar la protección de la ley contra un antiguo rival amoroso, llamado Jefferson Hope, y que este Hope se encontraba en Europa. Sabía que ya tenía la clave del misterio, y sólo le quedaba atrapar al asesino. En ese momento había llegado mentalmente a la conclusión de que el hombre que había entrado en la casa con Drebber no era otro que el mismo cochero del carruaje.
Las conjeturas de Sherlock Holmes fueron las siguientes: las marcas que descubrió en la carretera me demostraron que el caballo se había movido de un lado a otro de una manera que no lo habría hecho de haber estado alguien cuidándolo. Además, es absurdo suponer que ninguna persona que se encuentre en su sano juicio cometa un crimen premeditado a la vista misma, como si dijéramos, de una tercera persona que sabe que lo delatará. Y, por último, si alguien quiere seguirle los pasos a otra persona en sus andanzas por Londres, ¿qué mejor medio puede adoptar que el de hacerse conductor de un coche público? Todas estas consideraciones lo llevaron a la conclusión de que a Jefferson Hope habría de encontrarlo entre los aurigas de la metrópoli. Si él había trabajado de cochero, no había razón de suponer que hubiese dejado ya de serlo. Todo lo contrario: cualquier cambio repentino podría atraer la atención hacia su persona. Tampoco había razón para suponer que. actuase con un nombre falso. ¿Pára qué iba a cambiar el suyo en un país en el que éste no era conocido por nadie? Por lo cual Holmes organizo su cuerpo de detectives vagabundos, y los hizo presentarse de una manera sistemática a todos los propietarios de coches de alquiler de Londres, hasta que huronearon dónde estaba el hombre tras del que andaba. Para él, el todo constituye una cadena de ilaciones lógicas sin una ruptura ni una grieta.


lunes, 31 de julio de 2017

Tipos de Investigación


Les comparto un mapa conceptual que contiene los distintos tipos de aprendizaje que se realizó con el material de apoyo proporcionado por la UnADM (Texto editado por Ana María Prieto Hernández con fines didácticos para la UnADM)